Sergio fue miembro de La Mesa desde su fundación, un compañero y amigo siempre dispuesto a la conversación y el intercambio de ideas, comprometido con la empresa colectiva de pensar los conflictos del pasado con la mira puesta en la construcción de una democracia efectiva, para todos, que dejara atrás las formas de la violencia y la guerra. Había sido un combatiente en la insurgencia armada de los setenta e hizo de esa experiencia el punto de partida para un trabajo de revisión y reflexión sobre la política y la violencia a la que dedicó toda su vida. En el exilio, en México, integró el grupo que publicaba la revista Controversia, que integraban, entre otros, José Aricó, Juan Carlos Portantiero, Héctor Schmucler, Oscar Terán y Nicolás Casullo, un colectivo que reunía a quienes, desde la izquierda, buscaban indagar, más allá de la derrota, en las condiciones y las causas del fracaso del proyecto revolucionario.

Sergio Bufano, Juan Carlos Portantiero, Nicolás Casullo.
Caída la dictadura, fue un miembro fundador y muy activo del Club de Cultura Socialista, en Buenos Aires, un nuevo colectivo en el que convergían el núcleo del exilio mexicano con quienes, en la Argentina, sobre todo en la revista Punto de Vista, habían emprendido un proceso análogo que buscaba dilucidar y volver a pensar los fundamentos y tareas de una izquierda democrática.
En ese tiempo de debates y revisiones, que apostaba por el valor y la eficacia de las ideas, Sergio integró, desde 1986, el Consejo de Redacción de la revista La Ciudad Futura. Revista de cultura socialista, dirigida por José María Aricó, Juan Carlos Portantiero y Jorge Tula, una publicación clave de la transición democrática y un verdadero laboratorio de ideas, en la que escribieron, entre otros, Oscar Terán, Vera Carnovale, Pilar Calveiro, Federico Lorenz, Héctor Leis, Ignacio Vélez, Roberto Baschetti, Hernán Invernizzi, Sergio Calletti, Nicolás Casullo, Juan Gasparini, Lila Pastoriza… La nómina es mucho más extensa y da una idea de la pluralidad ideológica y de formación de quienes podían sentirse entonces convocados a discutir la idea socialista y el futuro político de la Argentina.
Sergio Bufano formó parte de ese movimiento y de los debates que acompañaron la escena política en las décadas siguientes. Cuando dejó de publicarse La Ciudad Futura, en 2004, fundó y dirigió, junto con Gabriel Rot primero y con Cacho Lotersztain después, la revista Lucha Armada en la Argentina, una publicación que durante diez años reunió testimonios y trabajos de investigación sobre los partidos armados.
Como es sabido, integró el Grupo Esmeralda que asesoraba a Raúl Alfonsín, a quien siguió acompañando después del final de su presidencia. Y desde 2015 integraba la Mesa de Discusión sobre Derechos Humanos, Democracia y Sociedad.
Queda su recuerdo y una obra escrita imprescindible para la indagación de los problemas de la democracia argentina. Escribió, junto con Lucrecia Teixidó, Perón y la Triple A (2015), un ensayo clave para pensar la génesis del terrorismo de Estado; obras de ficción: Cuentos de guerra sucia (1983), Una bala para el comisario Valtierra (2012). Y dos libros, muy personales, que vuelven sobre ese pasado unido a su propia vida. Unas memorias, Apuntes de un hereje (2022) y La balada de los muertos (2024), un ejercicio poético de esa materia testimonial que nutrió toda su obra.

Al morir, Sergio dejó concluida una novela policial y un libro con ensayos e intervenciones en la prensa escrita aparecidos en los últimos años, ambos volúmenes, esperamos, saldrán a la luz en el transcurso de 2027.
En estos momentos, sus compañeros de La Mesa trabajamos en la elaboración de un dossier que incluirá fragmentos de sus trabajos publicados e inéditos, intervenciones críticas y comentarios.
Mesa de Discusión sobre Derechos Humanos, Democracia y Sociedad

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